El gasto en defensa de los europeos ha evolucionado al alza desde la invasión rusa de Crimea, pero no fue hasta 2022, con el inicio de la guerra en el resto de Ucrania, cuando las capitales empezaron a tomarse en serio la amenaza de Putin. Países del Este como Polonia, Estonia o Letonia, más cercanos a Moscú en un sentido estrictamente geográfico, han acelerado su rearme y ya gastan bien por encima del 3% de su PIB. El aumento de presupuesto ha llegado de la mano de mayor gasto en equipamiento, es decir, más material, tras una década muy poca inversión.
La vuelta de Trump y el giro en la posición de EEUU respecto a Ucrania ha activado la alerta en Bruselas, que urge a los países de la UE a aumentar rápidamente su presupuesto militar y ha anunciado facilidades para que las capitales puedan destinarle un 1,5% más de su PIB. España es el miembro de la Alianza Atlántica que menos gasta en relación a su riqueza (un 1,28% del PIB en 2024), de modo que esta inyección extra supondrá que nuestro país gaste más del doble que hasta ahora.
Empresas como la transeuropea Airbus (con fábricas en Getafe, Albacete, Sevilla y Cádiz) o la española Navantia (con astilleros en Ferrol, Cádiz y Cartagena) son hoy los motores de la industria de defensa. Entre los dos grupos aglutinan dos tercios de las ventas de todo un sector que en la actualidad está orientado hacia la exportación (77% de las ventas en 2022).
El resto del tejido productivo lo componen empresas mucho más pequeñas y fragmentadas que en los próximos años pueden ver la oportunidad para dar el estirón o fusionarse. En cualquier caso, son los cimientos de lo que podrá aportar España a la defensa europea.
La respuesta de la UE ante la amenaza rusa
El contexto europeo es de alta tensión política. La financiación del ejército ruso ha aumentado alrededor del 60% desde 2021. Pese a ello, es mucho menor que la de los principales aliados europeos en términos nominales. Lo que preocupa a los expertos, como el ‘think tank’ europeo Bruegel, es que cuando se ajusta el gasto a la paridad de poder adquisitivo, el equilibrio de fuerzas se da la vuelta. Rusia gasta menos, pero le cunde más. Esto ocurre por las diferencias en el coste de la vida, que implica menores cargas salariales o costes más bajos en la producción de armamento, entre otros motivos.
Ante este desafío, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado el plan Rearmar Europa, con el que pretende movilizar 800.000 millones de euros en los próximos cuatro años mediante diversas herramientas, pero con poco dinero fresco. Y es que la principal medida, que aporta 650.000 millones, consiste en permitir que los Estados aumenten su déficit en hasta el 1,5% de su PIB sin ser sancionados, siempre que el desajuste se deba a mayor gasto en defensa. El Plan también incluye líneas de préstamos a proyectos transeuropeos o ampliar la disposición de crédito del Banco Europeo de Inversiones (BEI) al ámbito de la defensa, entre otras.
La idea de Bruselas es que la inversión recaiga sobre todo en empresas europeas, algo en lo que insisten algunos como Francia. En la actualidad, la producción de armas dentro de la UE es muy limitada, en comparación con EEUU, China o incluso Reino Unido. De las 50 mayores firmas del mundo, 11 tienen su sede en territorio comunitario; y, de ellas, solo hay tres en el ‘top 20’: Airbus, Leonardo y Thales.
Lograr un tamaño grande es clave para optimizar los gastos. La fragmentación de los ejércitos europeos contribuye a los altos precios de su armamento, ya que ahora la producción se hace en cifras relativamente bajas y no se generan economías de escala, destacan en Bruegel.
Desde el inicio de la contienda en Ucrania las empresas europeas han aumentado drásticamente su producción. Por ejemplo, a mediados del año pasado Thales ya preveía multiplicar por 5 la producción de cohetes guiados y triplicar la fabricación de radares. El valor de estas compañías en el mercado se ha movido en consonancia.
Lograr una disuasión efectiva a la deriva expansionista de Putin requiere, a juicio de los gobiernos europeos, una puesta al día del sector militar que pasa por invertir más en equipamiento ("gastar, gastar y gastar", en palabras de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen). La estrategia europea pone en valor el ‘made in Europe’, que impulsará al sector en todo el Viejo Continente. En España el potencial de crecimiento es aún mayor, dada la escueta inversión realizada hasta la fecha.
Fuente de los gráficos: OTAN, Infodefensa, Bruegel, Comisión Europea, SIPRI, Datosmacro, empresas mencionadas y elaboración propia.